En este trabajo hay novios nerviosos, novios perdidos, novios que responden cada tres días…
Y después está este tipo de novio...
Los que se involucran tanto que uno decide adoptar.
Desde el día uno, este hombre decidió que comprar un anillo de compromiso no era una tarea… era un evento de tiempo completo.
Mensajes todos los días.
Audios.
Videos.
Actualizaciones de su vida.
Preguntas sobre el anillo.
Intentos (fallidos y no tan fallidos) de pasar por la oficina “casualmente” para ver avances.
O sea, yo no sabía si estaba haciendo un anillo… o si había adoptado un nuevo mejor amigo. 😂
Y en medio de todo eso, fuimos creando una relación demasiado cool. De esas que hacen que el proceso sea aún más especial, porque no es solo un cliente… es alguien que está genuinamente emocionado por lo que está por pasar en su vida.
Cuando por fin llegó el día de la entrega, le di su anillo… y le fascinó.
Pero lo mejor no fue eso.
Apenas lo entregó y le dijeron que sí; me hizo una videollamada:
— “Me dijeron que sí y te presento a mi novia”
Y fue ahí cuando entendí TODO.
Porque si él ya me había caído increíble… cuando la conocí a ella, me robó el corazón.
De esas parejas que tú ves y piensas: ok, esto sí es amor del bonito.
Hoy no solo fui parte de su anillo de compromiso…
sino que estamos creando sus alianzas personalizadas, como tenía que ser.
La de ella tiene la mitad de una frase y la de él la otra mitad. Y ambas esconden un pequeño secreto:
un rubí engastado por dentro… de esos detalles que no todo el mundo ve, pero que significan todo. ❤️
Y sí… él se metió en mi corazón con su intensidad, su emoción y su manera de vivir cada paso.
Pero juntos… definitivamente son de las parejas más bonitas y enamoradas que he tenido.
